Cojín lumbar

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Si estás leyendo éstas líneas es posible que estés buscando un cojín lumbar para tus problemas de espalda. ¡Has llegado al lugar adecuado! Aquí te vamos a informar de todo lo que tienes que tener en cuenta antes de realizar tu compra. Te asesoraremos para que no te quede ninguna duda. Échale un ojo a la tabla de contenidos y lee lo que más te interese.

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Lamentablemente, en muchos puestos de trabajo nos pasamos muchas horas sentados sin movernos (empleados de banca, recepcionistas, abogados, médicos, ingenieros…). Y la lista podría seguir hasta el infinito. Todo este tiempo sin ejercitar la musculatura de esa zona del cuerpo a larga pasa factura.

Es cierto que, tal y como recomiendan todas las buenas prácticas de prevención de riesgos laborales, deberíamos de hacer una pausa de vez en cuando para realizar los estiramientos oportunos. Pero todos sabemos que en la práctica no tenemos tiempo para hacerlo. Informes urgentes, llamadas de clientes importantes, trabajo atrasado, etc. En fin, ¿Qué te vamos a contar que no hayas sufrido en tus propias carnes?Dolor lumbar oficina

Ésta problemática se extienda a otros trabajos fuera de las oficinas. Taxistas, camioneros y muchos otros pasan incluso más tiempo en una posición que difícilmente puede ser buena para nuestra salud. Por si fuera poco, fuera de nuestra vida laboral también adquirimos hábitos poco saludables: en el sofá de casa, en los viajes largos de avión o autobús… Todos son escenarios en los que pueden aparecer distintos tipos de lumbalgia.

En todos estos casos, una solución que puede ser efectiva es comprar un cojín lumbar. Con su ayuda podemos corregir las malas posturas al estar sentados. De esta manera minimizamos los daños sobre la espalda y maximizamos nuestra comodidad. Ya que tenemos que estar tanto tiempo sentados, estemos lo más cómodos posible, ¿no? Además, no tienes por qué sufrir dolor de espalda para hacerte con un cojín lumbar. ¡Más vale prevenir que curar!

¿Para qué sirve un cojín lumbar?

Se les puede llamar de muchas maneras que dan pistas sobre su utilidad: cojines terapéuticos, almohada lumbar o incluso cojines viscoelásticos. Todos sabemos lo que son, pero a veces no tenemos muy claro para que sirven. Explicándolo de una forma sencilla, un cojín lumbar sirve para mejorar tu postura en un asiento, ayudándote a alinear correctamente tu tronco y el resto de la parte superior de tu cuerpo. Esto se consigue proporcionando un apoyo adicional a la parte baja de tu espalda, que de otra manera estaría ‘suspendida’ en el aire.

Cuando nos sentamos, solemos apoyar la mayor parte del peso en los hombros, que descansan sobre la parte superior del respaldo. En cambio, si vamos analizando la posición de la espalda a medida que bajamos hacia la cadera, nos encontramos un punto en que ésta se despega del respaldo. Es desde esta zona hasta la parte superior de los glúteos donde nuestro cuerpo no suele encontrar apoyo. Este hecho hace que se produzca una tensión incomoda en esta zona. A la larga, esta tensión se convierte en dolor, que puede ir aumentando su intensidad hasta derivar en enfermedades más graves.

Guía de compra para cojines lumbares

Antes de comprar un buen cojín lumbar debemos fijar nuestra atención en numerosos detalles. De este modo nos garantizaremos una buena comprar. Aunque existen muchos tipos de almohadas lumbares, hay varias características básicas que deben cumplir para que cumplan correctamente su función.

En primer lugar, se debe de garantizar la ergonomía, de forma que tu espalda logre una posición natural (no forzada) al apoyar en el cojín. Así evitamos que aparezcan lesiones. En segundo lugar, debe de tener un carácter terapéutico. Es decir, previene el dolor. Si cumple estos dos puntos elementales habremos dado con un cojín cómodo y adecuado para nuestras vértebras.cojin coche

Además, es muy útil que se adapte a distintos tipos de asientos. Al haber tantos tipos de cojines terapéuticos, hay muchos que están especializados para casos concretos. Es por ello que, si quieres, puedes escoger uno que te sirva para distintos escenarios. Así, lo podrás llevar contigo en el coche, en la oficina, en casa, etc, sin necesidad de comprar uno para cada lugar.

De todas maneras, si te preocupa mucho tu salud lumbar, no deberías escatimar y es bueno tener uno para cada lugar. Así no necesitas transportarlo de un sitio a otro, con el riesgo de olvidarlo cuando más lo necesitas. Eso sí, si tienes claro que vas a usarlo en un solo lugar, te recomendamos que uses uno específico diseñado para una ubicación concreta (coches, oficina, avión…).

Como pista, deberías hacerte estas tres preguntas:

  • ¿Qué problema tengo en la espalda?
  • ¿Cómo es la silla / asiento donde lo quiero utilizar?
  • ¿Cuánto tiempo lo voy a usar?

A partir de aquí es necesario analizar el resto de especificaciones técnicas de los cojines lumbares.

Tipos de cojines lumbares más comunes

Existen muchas variedades de cojines para las lumbares. Sin embargo, podemos hacer una clasificación simplificada que se divide en dos categorías.

  • Cojines con forma de rollo. Se utilizan para mejorar el confort en general, pero son tan recomendables para mejorar las dolencias de la espalda, ya que no tienen un diseño ortopédico. Tienen la ventaja de poder utilizarse en muchos asientos distintos ya que carecen de correas de sujeción y se pueden adaptar a muchos respaldos. Además, existen modelos con diseños atractivos para que no desentonen en la decoración del hogar.
  • Cojines con la forma de la espalda. Son más indicados para las personas que ya tienen problemas en la zona lumbar o que son propensos a tenerlos. Tienen diseños más sobrios, normalmente en colores oscuros y su perfil se adapta mejor al recorrido de nuestra columna. Son estos los que muchos médicos recomiendan para aliviar el dolor y mejorar la posición.

Cabe destacar que existen algunos modelos específicos para viajes largos, otros para oficina y otros para las personas cuyo lugar de trabajo es el coche o el camión. También hay modelos multifunción que sirven para distintas situaciones. En ambos casos nos debemos asegurar de medir bien el asiento donde vamos a colocar el cojín, para que seleccionemos el más correcto.  

Materiales de fabricación en los cojines lumbares

A la hora de juzgar los materiales podemos hacer una distinción entre el interior y el exterior del cojín. La parte interior, el relleno, será la responsable de que se cumpla la función final: el ajuste de la espalda al respaldo. Para ello se utilizan distintos materiales con características similares. Por otro lado, la funda debe de ser transpirable y lavable. Así podremos realizar un mantenimiento correcto del producto.

En ambas partes, interior y exterior, se debe cumplir con un requisito común. Deben de estar fabricadas con materiales resistentes que ofrezcan una longevidad lo mayor posible. No queremos estar comprando un respaldo para las lumbares cada mes, sino que dure muchos años.

Relleno

Es la parte más importante. Tenemos que escoger un relleno con la firmeza justa para que sea cómodo y a la vez soporte bien el peso de nuestra espalda. Además, debe de ser resistente para que no se ablande con el tiempo y deje de servir para su propósito. Normalmente podemos encontrar estos materiales usados como relleno en cojines lumbares:

  • Látex. Es un material poco utilizado y no es el más adecuado para este tipo de productos. Tiene poca adaptabilidad al perfil de nuestro cuerpo, de manera que no es muy ergonómico. Se puede utilizar como núcleo, junto con una capa externa de otro material que amortigua mejor.
  • Espuma de alta densidad. Es una mejora respecto al látex, ya que tiene la firmeza suficiente como para que nuestra columna descanse correctamente.
  • Espuma de memoria. También conocida como espuma viscoelástica o ‘memory foam’. Como curiosidad, es una espuma de poliuretano que fue diseñada en la NASA. Se le llama ‘espuma de memoria’ porque recuerda la forma del cuerpo, adaptándose mejor a este. Además, se comporta de distinta forma en función de la temperatura. Es más rígida en frío y se ablanda con el calor. Es el mejor material para este tipo de cojines.
  • Gel. Si bien no suele ser un material que rellene en su totalidad el interior, se usa como capa exterior para mejorar la adaptabilidad. Además, combinando esta capa con una buena funda transpirable se logra una sensación de frescor y se evita la excesiva sudoración.

También se pueden utilizar materiales más propios de cojines decorativos, como plumas o fibra sintética. En estos casos, no serán propiamente unos cojines ortopédicos, sino más bien un apoyo que puede servirnos para estar más cómodos durante periodos de tiempo no muy prolongados.

Funda

Aunque la parte interior es la más importante, no debemos descuidar la parte exterior para seleccionar un producto completo. Lo más importante es que tenga una funda transpirable para que no sudemos al pasar tanto tiempo en contacto con el cojín.

Es interesante, especialmente en los cojines sin correas, que la tela de la funda sea antideslizante, para que no se esté moviendo todo el rato y quede en la posición correcta. Por último, es fundamental que la funda sea lavable. A la larga, se ensuciará y es más fácil retirar la parte interior y lavar por separado. En caso de que no se pueda quitar debería, por lo menos, ser anti manchas.

Por supuesto, encontrarás muchos dibujos o geometrías, para que puedas elegir la que más te guste. Pero recuerda que sea de un material resistente para que te dure mucho sin romperse.

Forma y dimensiones de los cojines lumbares

En función de su forma podemos encontrar tanto almohadas como respaldos y cojines. Estos tienen una geometría particular en cada caso (dependiendo del uso), siendo estas las más comunes:

  • Cojines cilíndricos. Son los típicos en forma de cuña, que se pueden adaptar a distintas sillas o asientos. Ocupan poco espacio, lo que facilita su transporte.
  • Con hueco o depresión central. Son aquellos que tienen un rebaje en la zona central del cojín. En los casos más extremos, este rebaje se convierte en un agujero. El objetivo es liberar el coxis de una presión excesiva.
  • Cojines alargados. Con esta forma, se extiende la protección al resto de la espalda, además de la zona lumbar.

Además de la forma, deberás de elegir la dimensión correcta para tu complexión física. No necesitarás lo mismo si eres una persona pequeña y delgada que si eres una muy alta y musculada.

Dureza. Busca el punto adecuado para tu confort.

Este es uno de los aspectos clave a tener en cuenta y probablemente el más subjetivo. Según tus gustos preferirás un cojín más o menos duro para tu zona lumbar. En teoría, como en casi todo en la vida, en el punto medio está la virtud. Es recomendable una firmeza media para que tu espalda se adapte correctamente a la forma del respaldo.

Si fuera un cojín muy duro se comprimiría demasiado la zona lumbar y si fuera muy blando sería como si no estuviésemos utilizando nada. De todas formas, lo mejor es probar varios tipos y decantarnos por el que veamos que nos proporciona más confort.

Instalación y uso correctos

Una vez hemos elegido nuestro cojín lumbar preferido tenemos que hacer dos cosas para que cumpla con su función. En primer lugar, debemos de utilizarlo siempre. Así, con el tiempo mitigará el dolor de espalda si ya lo tienes. De nada sirve utilizarlo un día sí y otro no.

Además, tenemos que asegurarnos de que hacemos un buen uso de un cojín ortopédico. Para empezar, debemos de instalarlo correctamente en nuestra silla o asiento. Aunque hay modelos que no llevan ningún elemento de fijación, mucho de ellos incorporan unas correas o unos enganches para que queden bien instalados en tu respaldo. Es un plus si estas correas se pueden adaptar a distintos tipos de asiento.

Utiliza tu cojín lumbar todos los días. La constancia es tu aliada para derrotar al dolor de espalda.

Ten en cuenta que no debes intercambiar cojines de uso específico. Es decir, los que son propios de coche úsalos solo allí, los de oficina en la oficina, etc. De otro modo puede que no ofrezcan toda su funcionalidad y a la larga se estropeen antes.

Una vez fijado al respaldo debes de asegurarte de que ha quedado correctamente situado. De tal forma que tu zona lumbar esté totalmente en contacto con su superficie. Si esto no es así, el cojín no sirve para nada. Especialmente en el caso de cojines sin anclajes debemos de asegurarnos de que su posición es correcta y re-colocarlos si se mueven durante su uso.

Características especiales de un cojín lumbar.

Además de todo lo que hemos visto hasta ahora, existen características adicionales peculiares en algunos modelos de cojines lumbares. Estas no son muy comunes y encarecen algo el producto. Además, en algunos casos, al añadir estas funciones se puede descuidar un poco la función principal del cojín, que no es otra que la ergonómica. Pero… ¡A nadie le amarga un dulce!

  • Modo calor. Algunos cojines incorporan unas resistencias en su interior que permiten calentar agradablemente tu zona lumbar. Suelen tener una o varias temperaturas a elegir y pueden ser muy útiles especialmente para climas fríos.
  • Otra opción que se incluye a veces es la ‘función masaje’. En este tipo de almohadas, se produce una vibración que imita los movimientos de las manos de un masajista o terapeuta profesional. Puede ser una experiencia agradable que no va a empeorar tu dolor, pero probablemente tampoco lo mejore. Si necesitas un masaje bueno en tu espalda te recomendamos que acudas a un profesional para que te trate adecuadamente.

Como prevenir la lumbalgia de manera sencilla.

No solo de pan viva el hombre dice el refranero español. Y no solo con un cojín lumbar se van a arreglar todos tus problemas de espalda. Aquí te dejamos algunos sencillos consejos que tus lumbares te agradecerán:

  • ¡Al agua patos! La natación es un ejercicio muy saludable en general y muy bueno para la espalda en particular. Si te da pereza nadar o no tienes el fondo físico suficiente no te preocupes. Empieza poco a poco y verás cómo tu cuerpo lo va asimilando bien. También tienes otras opciones más divertidas como el aquafitness. Lo importante es mover tu cuerpo dentro del agua, así ejercitas tu musculatura reduciendo muchísimo el riesgo de lesión.dolor lumbar
  • Haz ejercicios aeróbicos. Da igual que sea correr, andar, nadar o salir en bicicleta. Está demostrado que una buena capacidad aeróbica deriva en una buena salud de tu espalda. Lo bueno del deporte aeróbico es que tú te marcas tu ritmo, lo importante es la constancia, no la intensidad.
  • Pisada suave, espalda sana. Si del punto anterior eliges correr, hazlo sobre tierra mejor que asfalto. Del mismo modo, evita superficies duras en tus rutinas diarias o amortigua su impacto usando calzado adecuado. Si pisas demasiados suelos duros sin un elemento intermedio que lo atenúe tu espalda se resentirá.
  • Tenso no, solo recto. El adoptar una postura erguida cuando caminas o cuando estás sentado no está reñido con la relajación de tus músculos. Si tensas demasiado tu espalda para forzar esas posiciones lo pagarás caro. Intenta siempre mantener la postura correcta de forma relajada.

Haz tu propio cojín lumbar con tela, aguja e hilo.

Si eres alguien que se considera un manitas igual no necesitas comprar ningún producto para ayudar a tu espalda… tal vez te atrevas a fabricarlo con tus manos. Aquí te dejamos un vídeo donde puedes ver cómo hacerlo. También te puede interesar nuestro artículo sobre cojines hechos a mano.

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