Cojín plagiocefalia

La plagiocefalia es un problema relativamente leve que aparece cada vez más entre los bebés. Hay formas sencillas de prevenir su aparición pero también hay soluciones una vez ha hecho acto de presencia. En este artículo te lo contamos todo sobre la plagiocefalia y para empezar también te recomendamos algunos cojines que sirven para solucionar este problema.

Esta almohada para plagiocefalia está especialmente pensada para bebés de 0 a 12 meses. Fabricada con una espuma especial (Clevafoam), facilita la transpiración y es muy suave. Este tipo de espuma reduce la presión en el craneo un 50% y aumenta el apoyo un 80%.

Clevamama es una empresa especializada en este tipo de cojines y almohadas para plagiocefalia. Sus productos se fabrican con material hipoalergénico y libres de toxinas. En este caso, además, se incluye una funda lavable con la almohada. Por cierto, la cremallera es inversa para no molestar a tú bebé mientras duerme.

Pesa 299 gramos y mide 39,1 x 24,9 x 4,6 centímetros.

Esta almohada también es de la marca Clevamama y es equivalente a la anterior pero para bebés de 1 a 3 años. Es un poco más grande que la anterior y pesa un poco más porque necesita más volumen para amortiguar una cabeza un poquito más grande.

Pesa 649 gramos y mide 50,3 x 34,8 x 7,6 centímetros.

Este cojín para plagiocefalia es el más duradero de todos los que hemos seleccionado porque se puede utilizar desde el nacimiento hasta los 36 meses. El núcleo de la almohada es de espuma de memoria ventilada con agujeros transpirables. Además este modelo viene con dos fundas de algodón transpirables y lavables. Está disponible en varios colores.

Pesa 549 gramos y mide 52 x 26 x 24 centímetros.

Este último modelo es una almohada parecida a las anteriores pero con una funda más bonita con dibujitos. Se puede utilizar desde el nacimiento hasta los 18 meses. La funda es antiácaros, duradera y transpirable.

Pesa 381 gramos y mide 45 x 26 x 4 centímetros.

¿Qué es la plagiocefalia?

La plagiocefalia es una deformación o aplanamiento de la cabeza del bebé que se produce como consecuencia de pasar mucho tiempo apoyando alguna parte de la cabeza sin moverse. No es una enfermedad como tal, ya que suele considerarse simplemente un problema estético, pero en los casos más graves (pocos) si puede tener alguna consecuencia más seria.

 

Esta deformación del cráneo puede ser incluso detectada en el nacimiento, como consecuencia de la presión que soporta la cabeza de nuestros en un parto difícil o por un ambiente intrauterino restrictivo (de hecho, los casos más comunes se dan en partos múltiples, partos con bebés que no están bien posicionados o bebés prematuros). Sin embargo, lo más normal es que aparezca en los primeros meses de vida.

 

Al principio, cuando son bebés, nuestros hijos no pueden girar la cabeza para dormir, así que si duermen muchos días con la cabeza hacia un lado sin que nosotros se la giremos (podemos cambiar de lado cada noche) el peso de la cabeza crea presión en ese lado pudiendo causar la plagiocefalia poco a poco.

 

Un hecho curioso es que la incidencia de la plagiocefalia ha aumentado sensiblemente en los últimos 30 años. El motivo de esto lo encontramos en otro problema asociado a los bebés: la muertes súbita del lactante (muerte por asfixia durante el sueño). Hasta principios de los años 90, la recomendación médica era que los niños durmieran boca abajo. Tras una serie de estudios se vio que para evitar la muerte súbita del lactante lo mejor era dormir boca arriba. Entonces la recomendación médica paso a ser que los bebés durmiesen boca arriba.

 

Este cambio, efectivamente, ha disminuido mucho (a menos de la mitad) las muertes por asfixia nocturna a lo largo de los años. Pero a cambio, como decíamos, ha aumentado los casos de plagiocefalia. Al dormir boca arriba todos los días, la parte de atrás de la cabeza recibe más presión y termina aplanándose. Este es el tipo más común de plagiocefalia.

 

Por lo general, en la mayoría de las ocasiones, la plagiocefalia postural apenas se nota, pero hay niños en los que esta asimetría craneal se hace evidente. Para detectarlo, el pediatra mira al bebé la cabeza en todas las revisiones. Pero nosotros también debemos de estar atentos y consultar al médico en caso de que creamos que esto sucede.

 

Dependiendo del grado de deformación, la plagiocefalia se trata de una manera u otra. Incluso en los casos más leves, muchas veces no hay que hacer nada y se soluciona con el tiempo. Sin embargo, hay ocasiones en los que se pueden utilizar distintos métodos para atenuar o corregir este tipo de deformaciones. En los casos más leves se recomiendan cojines o almohadas específicos para la plagiocefalia. En casos intermedios o moderados la solución son unos cascos (ortopédicos) que corrigen la forma del cráneo. En los casos más extremos es posible que haya que recurrir a la cirugía.

 

¿Cómo prevenir la plagiocefalia?

Antes de llegar a utilizar cojines para la plagiocefalia, cascos correctores u otro tipo de medidas correctivas deberíamos de tener claro que lo mejor es prevenir la plagiocefalia. Adelantarse a su aparición en lugar de eliminarla después de aparecer. Para ello, hay algunas recomendaciones básicas y sencillas que podemos seguir. Algunas son estas:

  • Evitar que la cabeza del bebé pase mucho tiempo sobre una superficie plana y, sobre todo, dura.
  • Intentar evitar que duerma totalmente boca arriba para que no aparezca el aplanamiento detrás de la cabeza. Se pueden seguir las recomendaciones médicas de dormir boca arriba, pero ladeando un poco la cabeza hacia un costado distinto cada noche.
  • Si el bebé es muy pequeño (todavía no es capaz de girar su cabeza) podemos tumbarlo en su cuna cada noche con la cabeza mirando hacia un lado. Alternando cada noche el lado evitamos que la presión vaya siempre al mismo lado.
  • Durante el día y estando nosotros cerca para supervisar su postura, podemos tumbar a nuestro pequeño boca abajo. Esto no solo es bueno para evitar la plagiocefalia. Además sirve para que el pequeño vaya cogiendo fuerza en los músculos de la espalda.
  • Si el bebé ya puede mover la cabeza y tiene tendencia a colocarse mirando hacia un lado determinado de la habitación (la pared, una estantería con juguetes,…) el truco es cambiarle cada noche la orientación de pies y cabeza. Así, aunque duerma hacia el mismo lado de la habitación, cada noche apoyará un lado distinto de la cabeza.

¿Qué es un cojín para plagiocefalia?

Si además de los métodos de prevención anteriores queremos utilizar un medio físico adicional, un elemento útil puede ser una almohada para plagiocefalia. Este tipo de cojines o almohadas están diseñadas específicamente para que la presión provocada por el peso de la cabeza se reparta mejor por toda la superficie del cráneo. De esto modo se evita la aparición de aplanamientos en zonas localizadas.

Este tipo de almohadas suelen tener una forma parecida a una almohada normal (también las hay con formas distintas), venir con su funda y tener diseños con distintos colores o dibujos. Pero la diferencia está en su interior. Se utilizan espumas de alta densidad que reparten el peso y posicionan correctamente tanto el cuello como la cabeza. Además, la mayoría de estos cojines de plagiocefalia suelen estar hechos con materiales hipoalergénicos. También son muy transpirables. Y suelen ser bastante baratos. Por menos de 30 euros puedes encontrar modelos muy buenos.

En principio, cuanto antes se usen este tipo de almohadas y más continuado sea su uso, más rápido desaparecerá la plagiocefalia si ya existía. Y mejor será la prevención. Sin embargo, la recomendación médica generalizada para los bebés más pequeños es no usar almohadas para dormir (por el riesgo de asfixia).

Esto es así para los menores de un año y especialmente en los primeros meses de vida. Así que estamos ante una contradicción. ¿Seguir las recomendaciones generalizadas o prevenir la plagiocefalia de un modo temprano? En este caso lo mejor es que consultes con tu médico. Si la deformación no es grave lo más probable es que no sea necesario utilizar este tipo de cojines. Al final, la decisión es tuya, pero infórmate bien antes de decidir.

En el otro extremo, y sobre todo cuando los bebés son un poco más mayores cabe plantearnos otra cuestión. ¿Solo puedo utilizar un cojín para plagiocefalia cuando hay problemas de plagiocefalia? La respuesta es no. Este tipo de productos se pueden utilizar perfectamente sustituyendo a una almohada común. Al estar diseñados para un correcto descanso de cabeza y cuello, los cojines de plagiocefalia no sólo no son malos para niños ‘sanos’, sino que además son buenos para que descansen mejor.

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